lunes, 26 de noviembre de 2007

Crónicas de un extra 3ª parte

Habían pasado algunas semanas desde lo de Cádiz, pero seguía el tema del rodaje desde la página no oficial del capitán alatriste, y sabía que estaban con lo de la batalla de Rocroi en Uclés (Cuenca). Y al comprobar que tenía mono con el tema y que el rodaje iba llegando al final me dije "esto es una vez en la vida, pa'lante!". Los días pasaron y yo seguía por internet el tema, y todo lo que salía relacionado era que necesitaban gente urgentemente, hasta los buscaban por la calle en Madrid y Cuenca así que mandé otra foto, les aclaré que ya había estado en Cádiz pero que no creía que se notara entre tanta gente si repetía, que si llevaba perilla y ya no llevaba barba... en fin, toda clase de súplicas para volver. Pero los días pasaron y no hubo respuesta . Un buen día me surgió un currillo para el verano, repartiendo horchata y granizados. Pues bien: primer día de trabajo, un par de repartos hechos, y... movil sonando: "Pues el caso es que acabamos de ver tu mensaje, y sí, te puedes venir por aquí a la batalla..." Inmediatamente busque algo cortante a mi alrededor para cortarme las venas. Hubiera empotrado el furgón con la horchata en un muro, pero ni era mío ni la empresa tenía la culpa (si esto lo lee mi exjefe: es broma ). Tragando saliva le dije que acababa de empezar a currar y que estando en Almería y tal iba a estar complicao. Me dijo que lo sentía (más lo sentía yo ) y que hasta otra. Un par de días después se lo comente como anécdota a mis dos jefas, que son primas entre sí, siendo el padre de una el jefazo. Entonces creo que les despertó la curiosidad y me preguntaron por el tema, que pa cuantos días me habían llamado, etc. Yo alucinando, pero el caso es que me dijeron que intentara ir, pero administrándome (esto es, currar un poquito más los días antes y después de ir) y yendo el menor número de días posibles, que ellas intentarían dejar esos días con poco reparto y repartir ellas si eso.

Jorrrrrr! Que me voy a la guerra! No me lo creía! Aunque no sabía bien en el berenjenal que me metía, fue agotador (aunque lo volvería a hacer, eh! ). Salí al amanecer y llegué a medio día, se trataba de la prueba de vestuario y el "entrenamiento militar". Bueno, como es costumbre en los rodajes, esperé algunas horas al sol hasta que me llamaron para probarme algo. Pasábamos los 35º y pensé que me pondrían una ropa ligerita pa pasar el mal trago... pero nada de eso.... cuatro dedos de ropa. Y no me quejo, los que llevaban coraza y casco tenían que estar metiéndose hielo de los refrescos para soportarlo. Si a esto sumamos el maquillaje con algo parecido a sirope para simular heridas y tal, un agujero que se me abrió en la planta del pie por el calzado raro que llevaba, ...os aseguro que por momentos podía ser muy desgradable. Menos mal que para no deshidratarnos nos repartían agua cada diez minutos. Pero bueno, al final es de lo que menos te acuerdas,jeje.

Después de comer, uno de los ayudantes de dirección vino a la carpa donde nos vestíamos y eso y nos dijo a un grupito que quien se dedicaba a la caza o sabía manipular armas, que necesitaban arcabuceros. Como supuse que las pistolas de agua y de la videoconsola no contaban no levanté la mano, pero me miró y me dijo "Tú que", "Yo de armas ni idea", a lo que me dijo "Me da igual, ahora eres arcabucero. Vete con estos y que os repartan armas". Y yo añadí pa mis adentros: "Y que dios nos pille confesaos". Se mascaba la tragedia, yo ya me veía pegándole un tiro a Viggo o al director (accidental, para los malpensaos). Ya os adelanto que por fortuna no pasó nada. Nos dieron los arcabuces (unos escopetones), la horquilla para apoyarlos y la mecha para supuestamente dispararlos (en caso de dispararlos era de fogueo, pero si le entraba tierra o cualquier cosa podía hacer pupa). Nos enseñaron a hacer los movimientos, cargarlos, desfilar,... Era bastante más complicado que las lanzas, pero acabé dominándolo . En realidad los mayores peligros eran quemarnos con la mecha, meterle el arcabuz en un ojo al de detrás desfilando o golpearlo con la lanza si te tocaba llevarla.

Acabó ese día y de vuelta a casa. A la mañana siguiente me esperaba la horchata. Mis jefas me dijeron que lo arreglarían todo, hablarían con el jefe... pero luego sólo se atrevieron a decirle que estaba en un cursillo... coló y no hubo problemas con el reparto. El resto de días fueron muy similares y rutinarios: a coger las lanzas o los arcabuces dependiendo de lo que hiciera falta. Lo que más recuerdo son tres escenillas mu chulas: En una me tocó estar con la lanza al lado de donde detonaban el suelo simulando cargas de artillería del ejército francés. Estaba a 1'50 - 2 metros, y los especialistas al ladito mío a la misma distancia. Me pareció cuanto menos sospechoso que ellos llevaran unos taponcitos de colores en las orejas y el resto no. "No te preocupes, si apenas se nota la explosión"....vaya que no!!!Los oidos pitando, el pecho retumbando (dos o tres explosiones cerquita), mascando tierra... y van y dicen, "Venga, repetimos". Por supuesto no hubo repetición hasta que no repartieron los puñeteros taponcitos. Al principio no querían, "Qué no, que no hay para todos". Creo que la idea de una masa enfurecida de melenudos armados con lanzas les sedujo de lo contrario y me trajeron unos verdes fosforito monííísimos. También nos pidieron gritar en masa de forma amenazante para que grabaran los de sonido (el mosqueo con lo de los tapones hizo que nos saliera más natural). En otra escena me tocó en un grupito apartado de arcabuceros, y entre nosotros y los lanceros tenía que pasar la caballería francesa amenazante. Nos dijeron que los caballos pasarían cerquita, que les pusieramos la punta de los arcabuces a la altura de los ojos que ya ellos se alejaban. Yo pensé que no sería para tanto. Cuando en la primera toma por poco se me vuela el sombrero de lo cerca y rápido que pasaron yo pensé "Si hay que tirar a los franceses los tiro, pero a mí no se me acerca más un caballo ni de coña!". En realidad, al final los únicos que tuvieron que ser atendidos eran los jinetes estos, que se jugaban la vida y alguno se dió un buen hostiazo en algunas escenas. La última escena a destacar (para mí) es una toma en la que el ejército español está diezmado, con muy pocos en pie y maltrechos, rodeados de cadáveres y moribundos. Por el bien de la película espero que traten el sonido, porque entre los moribundos se escuchaban voces tales como "Aaaaaayy, aaaaay, bocadiiillo, ayyyy, de choooped!". También espero que no nos enfocaran con nitidez, ya que al oir eso más que revolcarnos moribundos nos descojonábamos.

Para finalizar, con respecto a los actores, aquí estaba mucho más controlado el tema y no había demasiadas posibilidades de acercarse. Por allí volví a ver a Viggo, Antonio Dechent, ... pero siempre a cierta distancia y estando en formación, por lo que no pudimos acercarnos. También vi por allí a Alejandro Amenábar, Eduardo Noriega y Antonio Resines de visita, pero ya os digo, algo retiradillo. Y esto ha sido todo!!! :)



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